Febrero del 1944, nota de Stuart Chase en el Post-Dispach de San Luis.
Un distinguido economista inglés me decía hace poco en Nueva York:
-No me importa la política que los norteamericanos sigan después de la guerra. Mientras hagan ustedes una cosa, será indiferente que su comercio internacional sea fuerte o débil, que mantengan elevadas tarifas aduaneras o que las supriman.
-¿Y qué cosa es ésa?-pregunté yo.
-Continuar PROSPEROS. Si caen ustedes en una depresión honda, no sólo se hundirán, sino que arrastrarán en su compañía al mundo entero.
N. de R: “El hombre es dueño de sus silencios, y esclavo de sus palabras…”.
Un distinguido economista inglés me decía hace poco en Nueva York:
-No me importa la política que los norteamericanos sigan después de la guerra. Mientras hagan ustedes una cosa, será indiferente que su comercio internacional sea fuerte o débil, que mantengan elevadas tarifas aduaneras o que las supriman.
-¿Y qué cosa es ésa?-pregunté yo.
-Continuar PROSPEROS. Si caen ustedes en una depresión honda, no sólo se hundirán, sino que arrastrarán en su compañía al mundo entero.
N. de R: “El hombre es dueño de sus silencios, y esclavo de sus palabras…”.

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